¿Cómo obtener el el Certificado Energético vivienda de uso familiar?

El certificado energético o certificado de eficiencia energética, es un documento requerido por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo para todas las viviendas que pretendan entrar en el mercado inmobiliario, ya sea para venta o alquiler. El propósito de esta medida, es proporcionar una mejora en la eficiencia energética de todos los países de la unión europea.

¿En qué consiste el certificado energético?

Este documento reúne todos los aspectos energéticos de la vivienda, inspeccionadas por un técnico altamente calificado, que tiene como objetivo realizar una evaluación y calificación de todos y cada uno de los elementos en torno al consumo energético, que conforman el inmueble.

Una vez que el técnico haya realizado la evaluación pertinente, éste realizará un informe que contiene toda la información sobre orientación, situación, iluminación y sistemas de producción de energía del inmueble. Dicho informe se organiza de la siguiente manera:

En la primera página, se encuentran los datos generales del inmueble y el técnico certificador. También, se indica la calificación energética global en términos de dióxido de carbono liberado a la atmósfera, la cual es expresada desde la A, siendo ésta la más alta en eficiencia, hasta la G, siendo por consiguiente la más baja.

Posteriormente, el informe consta de cuatro anexos, donde se específica la información de la vivienda. En el primer anexo, se describen las características del inmueble. En el anexo número dos, se detalla la calificación energética de la vivienda, con respecto a las diferentes demandas y consumos energéticos. En el anexo número tres, se mencionan las recomendaciones y sugerencias en pro de la mejora de la eficiencia en el hogar. Por último, en el cuarto anexo, el técnico hace una descripción de las comprobaciones e inspecciones realizadas al inmueble anteriormente.

De éste informe se deriva la etiqueta energética.

¿Qué es la etiqueta energética?

Es un documento que exhibe de manera detallada, la calificación que ha obtenido la vivienda en el aspecto energético. Para facilitar su comprensión, ésta etiqueta emplea una escala de letras que van acompañadas por una serie de colores, que permite definir la mejor calificación. Es la misma escala que se refleja en el certificado energético, es decir, la primera página del informe, pero en la etiqueta se incluye información sobre la cantidad de dióxido de carbono que se puede emitir.

A continuación, vamos a ampliar la información sobre la o energética.

  • La letra A, está representada por el color verde oscuro, haciendo referencia al nivel más elevado de eficiencia energética.
  • La letra B, representada por un color verde más claro, el cual hace referencia a su eficiencia pero en una menor capacidad.
  • La letra C, representada por un color verde en una tonalidad casi amarilla, que indica una menor cantidad de eficiencia con respecto a las dos primeras.
  • La letra D, representada por el color amarillo, da muestra de una eficiencia regular.
  • La letra E, ya en un tono más anaranjado, deja a entender que la vivienda no tiene una capacidad de eficiencia energética adecuada.
  • La letra F, siendo completamente naranja, representa una de las calificaciones más bajas de la lista.
  • La letra G, representada por un color rojo, determina la incapacidad de la vivienda de proporcionar algún tipo de eficiencia energética.

¿Por qué es necesario obtener el certificado energético?

Según lo previsto en el Real Decreto 235/2013, todos los usuarios que quieran alquilar o vender el inmueble, deben disponer de éste certificado. El propósito de éste decreto, es informar a la persona que va a comenzar a ocupar el lugar, ya sea bajo la condición de inquilino o propietario, sobre las condiciones del inmueble en el aspecto energético.

¿Quienes deben realizar el certificado?

El certificado debe ser realizado por un técnico autorizado, que disponga de manera indispensable la formación para ello. Este técnico puede ser desde ingeniero, arquitecto hasta técnicos especializados. No existe ninguna obligación con respecto a la contratación de cualquiera de éstos profesionales.

¿En qué casos no es necesario solicitar el certificado energético?

Ya establecimos la obligatoriedad que tienen los usuarios a la hora de entrar en el mercado inmobiliario, de hacerse de éste tipo de certificaciones. Sin embargo, en algunos casos, no es necesario tramitarlo.

Por ejemplo, cuando se trata de edificios religiosos y monumentos históricos. Tampoco es necesario que dicho certificado se adquiera para viviendas que vayan a alquilarse por un lapso no mayor a 16 semanas al año.

Tampoco es necesario que aquellos edificios que vayan emplearse para aspectos industriales o agrícolas, soliciten el certificado energético. De igual manera pueden abstenerse aquellos inmuebles que hayan sido demolidos o que vayan a ser una construcción provisional. Por último, aquellos pisos que dispongan de menos de 50 metros cuadrados, no deberán solicitar el certificado.

¿Cuál es el costo para tramitar el certificado energético?

El costo para la realización de éste tramite es muy variado, ya que depende directamente del presupuesto que manejan las diferentes empresas encargadas de emitir el certificado. Lo ideal es solicitar varios presupuestos para así saber cuál es el que se adapta mejor a nuestro capital.

¿Qué sucede si no solicito el certificado energético?

Todo usuario que tenga la intención de alquilar o vender una vivienda, está obligado a presentar la etiqueta energética junto con la publicación del inmueble, igual que proporcionarle dicha información a la agencia inmobiliaria con la que trabaja.

Una copia del certificado energético debe ser entregada al inquilino que va a habitar la vivienda. En el caso de efectuarse la venta del inmueble, el certificado energético debe ser entregado junto con el contrato de compraventa al nuevo propietario.

Proceder a la venta o alquiler de una propiedad sin poseer el certificado energético, implica una infracción que es sancionada con multas entre los 300 y 6.000 euros, según lo establecido por la ley 8/2013. Dichas sanciones pueden dividirse en tres grupos según la gravedad de la infracción.

Las infracciones leves, las cuales implican no mencionar la calificación energética en la publicación del inmueble, tienen un costo entre 300 y 600 euros. Las infracciones graves, las cuales implican haber vendido la vivienda sin haber solicitado el certificado energético, tienen un costo entre 601 y 1.000 euros. Por último, las infracciones más graves, las cuales implican falsear el certificado energético, implican un costo entre 1.001 y 6.000 euros.